miércoles, mayo 01, 2013

Exilio y despedida.


Desde este exilio a medias, porque tal vez lo que duele de él es justamente la medianía, escribo por necesidad de respirar pasados y exhalar inercias, la vida me atrapó de pronto en una burbuja –sí, aquellas que siempre me han cautivado, y que ahora el cautiverio es la principal razón de mis angustias- .
Un lunes de Marzo por la mañana empezó el recuento de vidas pasadas, el eterno retorno y sus manifestaciones de aires mundanos y elípticos, una hemorragia cerebral, llamadas de urgencia, peticiones de ayuda, hombros prestos a ayudar, hospitales, miedos irracionales, temores racionales, lágrimas, desvelos… Las noticias de hoy siempre se vuelven la basura de mañana, y así, la historia deja secuelas a casi dos meses del acontecimiento, pero como siempre, los protagonistas no son los que huyen, por lo menos no en este caso, esta historia habla de abandono de ilusiones, de familia de elección que piensa que el haber estado en el hospital aquel día resulta suficiente e incluso, demasiado; y es que hay tantas historias involucradas en esta súbita tarde de primavera, que al pensarlas juntas, duele la cabeza, siempre lo dije: es impresionante hacer consiente que TODO pasa al mismo TIEMPO, nunca había tenido tanto sentido aquello de la simultaneidad. Todo en esta primavera ha sido mucho, para todos los lugares posibles, miedo, tristeza, sonrisas, sorpresas, desilusión, mucho.
No sabía lo que era vivir en continuos estados de fuga hasta hace poco; recuerdo mis clases de geometría analítica, los planos cartesianos y aquellos puntos que salen de la “normalidad” de la ecuación y se disparan fuera del plano para convertirse en puntos de fuga al infinito, justo eso puede ser lo que suceda ahora, tal vez este capítulo de mi vida se encargue de ayudarme a entender justamente hasta dónde pueden llegar esas líneas de fuga y romper los esquemas cartesianos de mi cuadrícula chica, incluso a veces, de mi papel milimétrico comprado en la papelería de aquella señora que me regalaba dulces y que murió hace unos años.
Son pequeños dolores lo que acompaña esta explosión sanguínea (no pretendo matar a nadie de literalidad, pero en este caso, la frase cobra todo el sentido pertinente) es la pérdida súbita de una vida que daba por hecho, es saber que el ser amado sufre a tu lado y a tu alcance solo tienes un poco de agua para sorber las lágrimas y que ella no se dé cuenta, es dejar de dormir una noche completa, no importa que estés o no a su lado, es extrañarla aunque la tengas ahí, porque, por lo menos por ahora, ella es alguien que por momentos no te conoce, ni a ella misma; es dejar de leer, no poder escribir, renunciar a cosas tan mínimas como la certeza de un rostro amable por la mañana; aquella frase de “yo daría mi vida por ti”, ese ofrecimiento banal, ahora es no solo lapidario, es una realidad aplastante.
Y así la realidad se impone, abrumadora, salvaje, densa. La ilusión de aquellos amigos que se pensaban cerca para momentos recios, de pronto deciden que un mensaje cada semana o dos viene bien, como si fueran sus palabras un evangelio, y con ellas llegara de forma inmediata la paz o el consuelo que no se han permitido procurar en un proceso que no para de desdoblarse; tal vez soy muy exigente, tal vez lo soy porque en mis relaciones de esa naturaleza simplemente yo no podría actuar distinto, sin embargo la pertinencia de un aviso a mí misma no está de más: cuidado. Y es que, ¿quién, que se presuma inteligente, puede pensar que una embolia cerebral termina al dar de alta al paciente para llevarlo a casa? Les tengo noticias, el proceso empieza a penas ese día.
Y así como existen aquellos que decidieron huir, se quedaron quienes tenían que hacerlo, no en el sentido imperativo del término, tal vez en el sentido determinista del mismo. Se quedan cerca quienes las circunstancias se han dedicado a tamizarlos en mi vida, se ha quedado quien mejor me conoce; quien está descubriendo mis amores; quien está lejos pero no a la distancia; quien conoce mis miedos profundos; quien provee lo necesario para que el trayecto árido encuentre abrevaderos libres de espejismos falsos; quien me sostiene a pesar de conocer poco de mi o de mi vida; quien siente empatía; aunque jamás ha vivido algo similar, pero escucha y tiene una palabra o un dulce en el bolsillo presto para regalarlo; los profesores que sabiamente se solidarizan con las prioridades y se toman el tiempo de escribir cosas que tocan el alma y apagan incendios; aquella familia que creía ajena y que se forma a mi lado respetuosamente, en fin; todos somos fueguitos, algunos iluminan más que otros, y ahora en mi vida varios de ellos se extinguen, mientras tantos otros iluminan el camino.
De mi salud, mejor escribo después, porque cada que intento tocarme el tema parece repetirse el dolor que me atraviesa; y así, repito, desde el medio exilio en el que me veo hoy, llena de paradojas y pérdidas momentáneas (sí, suena a oxímoron) alguien me espera paciente, y a su encuentro me dirijo ahora.
P.

domingo, abril 07, 2013

Estás.


Quizás antes fuiste sombra de mis sueños, puede ser que la puerta en el muro finalmente sea ventana, y así, la casa se viste de azul y no me entiendo de nuevo con el silencio sordo.
Hablo contigo y los resquicios son pequeños secretos que se comparten con aroma a labios de café amargo y delicioso, vibra la música, habitan las aves, y los días de abril ebrios de sol me regalan horas en las que me faltas y otras en las que tu voz se hace presente en el acento justo de las horas que llegan brutales y en otras tibias que me acarician en tu sitio.
A veces siento que un discurso se precipita desbocado arrastrando mentes a su paso, era divertido observarlo segura desde mi roca, el espectáculo crecía al alejarse, y la perspectiva la daba justamente el pie firme y el vaivén de olas. Hoy parece más bien un bramido dantesco de millones de frases desatinadas lo que conduce la mirada al horizonte, ¿Tan extraño acaso debe ser evadir palabras sin rumbo? ¿Cazadoras ciegas con colmillos afilados? ¿Tan súbito será el fin de la cordura de aquellos que en tiempos anteriores se sentaban a mi lado? ¿Estás aquí sentada conmigo al borde del acantilado? 
Quién sabe si mañana, por allá en donde el mar tranquilo abraza el infinito, los caminos de tierra fracasarán por siempre; y mientras tanto es mágico pensar que aún existe un lugar seguro a donde huir, cuando el penúltimo ideal de armonía sucumba ahogado, sumergida en la deyección de un cerebro enfermo, atada a una boca incansable… es reconfortante saber que existen muros infranqueables para el alud, que no necesito correr lejos o esconderme, puedo huir pausadamente y reposar en ti.
Me gusta pensar que podremos presenciar el ocaso por siempre desde una roca distinta, y que vendrán vientos fuertes y cálidos acompañando los compases que nos acercan desde ahora.
P.

lunes, marzo 25, 2013

Embolia.

Un alien se ha venido a vivir conmigo, se ha introyectado en mi cuerpo, en mi vida y en la realidad que a veces creo que vivo; anhelo expulsarlo de mi, mandarlo al exilio, a tierras lejanas y verdes en donde pueda ser feliz sin mi. Sin embargo, su misión, por lo menos por ahora, nada tiene que ver con la felicidad, este miedo cargado de inercia, fardo involuntario, me habita para que respire y me lance al vacío con las entrañas deshechas, pero aún palpitantes y el corazón en vilo agarrado de ti.
Bastó una mañana para derrumbar la casa de cristal, la ventana recibió justo en su centro un certero golpe de piedra que hace tambalear mis lágrimas a toda hora. Se me encoje el pecho, me lastiman las pocas certezas que rodean esta insensatez, todo es hoy un sueño de opio lavado en infiernos de lava incandescente, y a un lado de mi madre en este hospital, rodeada de moribundos, aprieto los puños y bajo la cabeza.
Sí, este pasajero obscuro me habita de a poco y me arde en las manos vacías, en la garganta seca y en la impotencia de un dolor que comparto con ella y con los añicos de una sonrisa completa.
P.

lunes, diciembre 31, 2012

2013

Que las sombras se disipen, y que las que acechan, solamente sean ayudantes de claridad para la luz de los días.
Que los ruidos se tornen en música y los amigos libros, los mejores, nos encuentren en el momento justo.
Que los cielorrasos sean de azules infinitos para salir volando lejos, que las compañías sean faros y la familia del corazón este presente.
Que los silencios sean cómplices, y los relámpagos nos despierten únicamente para admirar las noches estrelladas.
Que los resplandores desnudos sean los motivos cotidianos y que decir adiós a los mundos fenecidos nos libere y nos de paz.
Que nada nos desoriente, que las auroras permeen los sueños, que las parábolas sean columpios y el fluir del universo nos cobije sin miedos.
Deseo que el vacío escarchado nos contenga, que la distancia sea inaudible, la oquedad insonora y el reposo siempre reconfortante.
Deseo con el corazón arte y poesía inefable para todos los que amo, lluvias y escalofríos de emoción incontenible, paz y ventanas abiertas a la imaginación de los deseos más anhelados.
Poros erectos, carcajadas delirantes, entregas sin restricción y amores eternos cada minuto del día.
Conciencia despierta que nos permita entrar en comunión con el alma que nos conduce, venas ligeras y asfaltos delicados para los momentos de aprendizaje; arena en los zapatos que nos recuerde los caminos y las palabras del horizonte, pupilas prestas y labios precavidos, pero ante todo, la magia de cada instante que nos permita hacer una pausa y agradecer por habernos conocido.
P.

domingo, octubre 21, 2012

Ineludiblemente me dueles

Silencio corrompido por la incertidumbre de estos días.
Que estoy haciendo?
Ahora más clara que nunca, la necesidad de creer en el amor como lo he pensado desde hace tiempo.
Lo hiciste bien, jugaste exacto con las cartas que más duelen, no lo esperaba, no le vi venir jamás... Punto para ti en estrategia de emancipación.
Ojalá los fantasmas no se aparecieran de noche; quien sabe... Tal vez esto en lugar de ser demasiado simplemente no fue suficiente.
Seguro hay alguien más, seguro ni entiendo nada, odio tu miedo y me odio por no poder hacer nada.
La falta de respuestas es más dolorosa que los hechos que podrían manifestarlas, mansamente... Insoportablemente.
P.

sábado, octubre 20, 2012

Es posible

Relativizar el movimiento por la mañana... Buenos días P!
Entender que también el tiempo tiene que ver, definitivamente, con su movilidad o por lo menos con nuestra idea al respecto ha resultado una Epifanía de sábado por la mañana, y al menos por ahora, entre arena volátil, interfones descompuestos y un sol velado tras la cortina, me ha resultado reconfortante.
El cambio, el tiempo, la identidad, el movimiento... La dualidad; las paradojas.
A veces parece que éstas realidades siempre interpretadas, podrían ser parte de un solipsismo a cuestas, incomunicables, perturbadoras, "inexistentes".
Podría pensar en cuentos que empiezan una tarde en un café de la esquina, con el ocaso a cuestas y las manos frías; podría escribir por qué, pesar de todo, me insinué dispuesta a continuar haciendo historia con ella en cada letra, a esperar que el destino me encontrara, a escribir flirteos explícitos en las noches de principios de otoño y regalarnos muertes en secretos lugares de colores vibrantes... Podría escribir como tantas veces una historia que en principio fuese perfecta.
Podría... Las posibilidades siempre se abren ante la menor provocación, hoy sin embargo, prefiero leer las señales de un juego de niñas que se acechan y se descubren a voluntad; incluso es casual pensar en dejar de lado mi idea actual del amor que florece en libertad y sin contratos... Así no, así por qué? Con qué poderes alquímicos le ha dotado la historia, el rumbo, el parque, los libros?
Si, podría escribir tanto como quisiera sobre obviedades que no existen... Sobre las amantes cotidianas, los besos quebrados en las comisuras, los retos ganados y los coqueteos que niego un día si y otro no; podría si quisiera reinventarlo todo a partir de la palabra mía, de la que guardo despacio bajo el colchón de memoria durante meses enteros, podría decirte que tienes razón y es mejor filialmente pasear sin intenciones prácticas de llegar más lejos, podría si quisiera, decirte toda la verdad que aún no mereces para verte correr cual ráfaga y disfrutar entonces de una noche estrellada, de tus pies en polvorosa buscando el regreso a nunca jamás...
Y así, después de intensidad en letras, me abandono a todas las posibilidades en cada gota salubre que recorre mi pecho blanco, me sorbo las ganas de hacerte mía de nuevo, porque nada posee aquel que entiende que no puede ser poseído por nada tampoco.
P.

viernes, octubre 19, 2012

Melancholia

Me temes, prefieres no verme, y cuando menos lo esperas salto sobre ti, te hablo cerquita del oído y cedes ante todo lo ineludible que soy.
Tu también tienes un pasajero obscuro, ronroneo y te acecho con los ojos duros y la mirada perdida porque se que al final regresas, hundes tu rostro en las filigranas de sangre que me recorren y me acaricias despacio, sin tiempo y sin medida.
He sido tema de tu análisis, de soliloquios y cafés amargos, de tu huida.
Aquí te espero siempre, lo sabes, segura de que no vas sola, camina despacio, y aunque te tome más tiempo llegarás rendida y me suplicarás que te tome por completo y de una vez por todas, como antes... Ese sueño se reconstruye cada noche llena de melancolía.
P.

Aparición

Desaparecer, de forma paradigmática es dejar de estar; eso implica haber estado en un primer momento y después, dejar de estar o dejar de aparecer, existir. Estamos hablando de una desaparición ontológica? Fenoménica?
Al desaparecer de la memoria de alguien entonces dejamos de estar en esa persona?
Recuerdo la máquina de desapariciones (buscar en escritos de antaño en este blog) entonces en la memoria y sus efectos alucinatorios, selectivos, solos somos hologramas interpretados, abusamos de la palabra realidad, de nuestra calidad de "actual", de todas esas paradojas de los mundos posibles, la identidad, la existencia...
Si dejas de nombrarme también desaparezco.
En algunas culturas cuando alguien muere, se deja de pronunciar su nombre bajo pena de condenar a la comunidad al azote de la mala suerte. Entonces desaparece de la vida, de la cotidianidad, se borra su registro mnemico, se extrae como un bloque de realidad que entonces deja de tener calidad de actual.
Vuelvo a pensar entonces, las paradojas de la memoria y la existencia.
A veces despierto con unas profundas ganas (como antes) de desaparecer, sólo un tiempo, tal vez un par de minutos; en otros momentos quisiera desaparecer por siempre de la memoria de alguien, y así dejar de aparecer de a poco en la memoria colectiva.
Claro que viene a mi mente el efecto mariposa, y entonces caos; nacimiento a partir del caos.
Puede acaso uno dejar de existir para adentro? Me refiero a dejar de existir para uno mismo, perder el yo sería un acercamiento acaso.
Identidad personal coartada en la línea del tiempo, sobrexposición entonces igual a reinvención.
Cuantas vidas en una sola vida, cuantas muertes en una sola vida, cuantas Priscillas en la memoria de una sola persona.
P.

jueves, octubre 18, 2012

LDMEGG

Sentada en el sillón de la biblioteca te platico mentalmente cuanto recuerdo mi infancia contigo, cuanto te quiero y cuanto te extrañe durante años... Hoy parece no importar nada de eso y a la vez importa mas que nunca.
Me hubiera gustado tanto llevarte ayer lejos de ese hospital, llevarte a tu querido pueblo con tu viejo y tu pozo profundo, llevarte a los terrenos de la casa de tu madre para que recordaras aquella casa grande con sus arcos y su tierra limpia, verte sonreír al abrir la puerta del zaguán y encontrar tus plantas crecidas y abundantes...
Paso poco tiempo y fuiste al encuentro contigo, así, con un brazo roto y sin despedirte; hoy te lloro y me lloro, nos faltaron años, nos faltaron días sentadas en la casa grande para escuchar tus relatos de niña, de mujer de fuego, sufriente y dócil ante el cabron que te sustrajo de tus sueños de niña, madura y roble ante todo aquel que intentara repetir la historia. Te me fuiste lejos desde hace tanto, te extrañe desde hace mucho.
Te despedimos en uno de esos rituales de exequias habituales, tus rosas, la foto con tu amado, tu vestido de manta, los abrazos-los extraños, lo fingido del reencuentro en esos casos, las miradas frías, los adioses callados.
Tus hermanas fueron a verte, las que quedan vivas, casi nadie me reconoció, y el anonimato en este caso parecía una bendición tajante.
El lugar seguro lo reconocías, años atrás ahí mismo despedimos a tu viejo amor, las mismas velas falsas y los sillones negros, la misma atmósfera enrarecida, las manos nerviosas y el adiós en todas partes.
Hable contigo antes de que partieras, lúcida o no, despierta o no, te dije cuanto lamento aún lo que paso en aquellos tiempos, te dije cuanto amor te cubrirá siempre desde mis ojos al final de mis propios tiempos.
Se cierran ciclos que duelen, se cierran círculos cuadrados, se cierran puertas invisibles y te palpo mientras las manos con cuidado.
P.

lunes, marzo 19, 2012

SOY

Sol, luna. Tormenta.
Luz reflejo, sombra y compás.
Melodía de tonos altos y silencios en cuestión.
Reflejo de mis tiempos, rojo y azúl caribe.
Viento de media tarde y estrella del alba.
Fuerza-instinto-razón.manía.
Esponja marina, hielo con rumbo, ventana con aristas impecables.
Sonido incidental y orquesta de laúd.
Cuerda afinada a fuego lento en tensión precisa.
Moléculas inquietas y hambrientas del mundo que ellas mismas contienen.
Rayo de luz atravezado por todos los colores del caleidoscopio al andar.
Movimiento infinito y deseo continuo.
P.

viernes, febrero 03, 2012

Escribir-te

No quiero competir en una carrera conmigo misma. Un hecho! ¿cómo se vuelve al hecho?, ¿interesarme por el acontecimiento?...
Tanta falsa inspiración, espero que llegue la verdadera y pueda tomar conciencia de ella, a veces es devastador querer adentrarse hasta el límpido yo. Y cuando el yo comienza a no existir, a no reinvindicar nada, comienza a formar parte del cielo y los árboles de vida: tal vez eso es lo que debería aspirar al final. Olvidarme de mi y vivir sin tregua.
Tengo miedo de escribir, es muy peligroso. Peligro de hurgar en lo que está oculto, pues el mundo no esta en la superficie, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades de este mar.
Entonces quiero instalarme en el vacío, en ese donde existo intuitivamente. Aún así es el vacío más peligroso: de el extraigo sangre.
Tengo miedo de la celada de las palabras: las palabras que digo o escribo esconden otras, ¿cuáles? Tal vez alguna vez las diga y alguien las comprehenda. Esto es como lanzar una piedra al fondo de un pozo.
Meditación suave y leve sobre la nada. Quiero una libertad íntima, una que se compare a cabalgar sin destino a campo traviesa, estar libre de destino, que no haya arruga alguna en el espíritu, explayarme en espuma fugaz.
Llegar al umbral de la palabra nueva, sin valor para exponerla. Escribo de forma simple y desnuda, por eso hiere. Un paisaje azulado y gris, me elevo en la fuente seca y en la luz fría.

domingo, enero 29, 2012

Encargo


No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que
vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni
guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.

Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.


Cortazar

viernes, enero 13, 2012

Ráfagas en tren

Veo de cerca partir el tren del sueño en que pretendo permanecer, claramente distingo su estructura de metal craquelado y firme, las puertas ya cerradas de todos los vagones, camuflajeados de escenas lúcidas y brillantes, las ventanas claras que me observan de regreso.
Cierro los ojos apenas y me traslado a los asientos privilegiados de nuestra historia juntas, recuerdo a la perfección cada detalle del vagón en que dimos vuelta el mundo de la mano de la otra, las alfombras, el paisaje continuo que se desvanecía instante tras instante por lo vertiginoso del viaje mismo, la neblina en las estaciones invisibles y el portaequipaje en donde solo basto un globo y un cepillo de dientes (un par de burbujas que ví de reojo no me dejan mentir), todo estaba dado porque el viaje siempre fue reminiscencia de los tactos que nos llevaron a encontrarnos en ese camino de curvas (esas que nos acercaban peligrosamente) y rectas (que nos regalaron las charlas cercanas, bañadas de complicidad y brindis de entendimientos mutuos).
La luna brilla fuera y dentro como luciérnaga testigo de tanto cuerpo, sueño, realidad en movimiento y ráfaga de necesidad asistida.
Yo te hable oraciones enteras y mientras me deshice entre tus dedos precisos, me abrí  ante posibilidades de viajes cercanos y certeros, y así, desnuda en este anden, abro los ojos maleta en mano, y enciendo el cigarrillo de la promesa que acecha, mientras el viento de la partida de este tren me recorre la piel y la memoria, me mueve el cabello y me regala tu sonrisa en la última ventana que aún distingo claramente.
P.

sábado, enero 07, 2012

Me pasa también que no sé como empezar a escribir esto... tengo miles de notas sueltas, tengo momentos grabados en las palabras, imágenes que no se diluyen... y no es que me de miedo, es que creo que no le podría hacer justicia a los recuerdos... pero escribir no se trata de lo que es justo o no, se trata de hablar conmigo e intentar creer que no todo es sueño, o pensar que el sueño es mejor la realidad.
No creas nada de lo que te digo... y si te enamoras y desenamoras con enorme facilidad, es un regalo el poder sentir tanto, enamorate de mi y desenamorate de esto cuantas veces sea necesario, sientele y dejalo ahi, doblado junto a la ropa antes de dormir, y si a la mañana siguiente sientes la necesidad de llevarlo contigo tomalo y vístete de él, pero si la mañana te permite amanecer con otros brazos en tu espalda o los alientos magníficos de nuevas rodadas de distancia, guardalo bajo la almohada, ahi permanecemos para ti, ahi en dónde siempre te espero y te enumero, en dónde nació esto hace siglos sin nosotras haberlo pensado siquiera, porque el nosotras no es algo que exista antes de nosotras mismas o si?
P.

sábado, noviembre 19, 2011

Picture or you

"Dont talk to me about digital. I´ve got hypo in my veins. The stains you see on my shirts are dektol. I like the dark room. The radio. The yellow lights glowing. I rip the printing paper into quarters. One square is swimming in the dektol. Through the clear, brown liquid i see my work emerging -My Picture.
Then i take it. The little piece, and give it away. A gift. To the person pictured in it. A return for what ther have given me. Thirty years pass. People die. Children grow old. They keep the little piece. Stuck up on a wall with thumtacks. Creased and stained: themselves. Young and Alive. Forever. This is Photography."
Danny Lyon

viernes, noviembre 18, 2011

Intempestiva

En la historia de mis relaciones existe de fondo la inconmensurabilidad entre una y otra, la no traducción (incompatibilidad) de términos, el amor es entonces totalmente inconmensurable, siempre interpretativo, contextual y dependiente del abordaje... Intempestivo!

Silencio

Voy a darle la vuelta a la página de los incendios, a levantar la pluma de esta hoja que la luz ha despertado, a oscurecer con un golpe de mano esta flama que se consume a si misma.
Voy a quedarme quieta.
Voy a esperar la estación de nubarrones y mañanas frías.
Voy a Guardar silencio.

jueves, noviembre 10, 2011

Meteoro

En una roca, cada impacto tiene huellas indelebles, el tiempo se vuelve vertical y la potencia de su historia perenne habla en cada nuevo borde y arista.
Soy una roca, un meteoro afectado por la luz del camino que recorro, la estela me cobija y me contiene, la estela soy yo, la roca, la luz, la primera y la última cresta.
La historia se concatena y no se acumula, no se suma porque todos los instantes son el mismo, es rodar una pelota gigante de plastilina sobre un sendero atravesado por pasto, fuegos, viento y arena; todos los instantes lo determinan y se quedan, no cómo historia acumulativa, sino como nueva y fluyente comprensión ontológica, la plastilina nunca será la misma, porque no hay viajes en el tiempo, porque el tiempo no existe.
P.

lunes, noviembre 07, 2011

Suites Imperiales


La nuestra fue una historia de hotel, aunque odiaras los de "paso", pero aquella ventana limpia nos permitía atisbar albañiles a media noche, y las almohadas a la carta nos separaron toda la primera noche, aunque cabe recordar que te empeñabas en pasearte en lencería negra (te faltaba fumar al lado de la ventana en aquel non smoking room) y bailar sobre mis ganas… yo sin tocarte, porque en el fondo la superficie se anhela a veces transparente (lúbrica) y febril.
Y que decir de tu caminar en shorts diminutos de mi mano frente aquella legión de trabajadores que soñaron un par de minutos con tenerte, y yo que decidí aquella mañana rehabilitarme de ti por necesidad de regresar, no a la sobriedad, sino a lo inefable, a la mágica, a la luz azul que se disipa cada vez que el ciclo empieza de nuevo.
Célebre Lex Luthor, y a pesar de su dicho, a veces todavía me muerdo los labios pensando en otras noches, pero lo que entre líneas podría leer para mi, no es el gusto por penetrar sus gustos y su sexo, lo divertido es jugar a mojarnos en la alberca, el escorzo mental de un cuerpo bello desnudo que me regala alientos fenomenales.
Fue solo eso, un flash conmensurable, todo con el fundamento de pensarlo como una verdad momentánea.
Las constantes históricamente se desfrutan viendo las estrellas.

P.

lunes, septiembre 12, 2011

Despedida y muerte

Me inquieta la muerte, la agonía, el paso.
La discontinuidad pues, parte de la naturaleza huana hacia sí misma, y yo aquí estudiando reglas de inferencia, premisas verdaderas y conclusiones dubitativas.
¿Duele morir?, porque pensar en ello por lo menos si me mueve fibras sensibles, vivir la muerte del otro es enfrentarse a un espejo de aceptación propia, y todo convencionalismo social al respecto estorba.
Los rituales se llevan a cabo de forma casi autómata, en realidad no se cuánto hagamos concientes de ello en su momento, y la pertinencia parece ser lo que avanza en la banda de lo cotidiano, es lo que permite que las excequias sirvan como momento de trance-transito para los que se despiden desde aquí.
Es nuestra pequeña forma de ofrecer un requien que sólo viven los que se quedan, que alivia la despedida o por lo menos es el primer paso para caminarla.
P.